Testimonio de: Ofelia Baes y su hija Vanessa
Ofelia Beas es un testimonio vivo de lo que es superar los imposibles. Ella nos comenta como Dios se manifestó en su vida y así poder mostrar que los milagros de Dios siguen aconteciendo. Todo dio comienzo en el momento en que Ofelia comenzó a sentir constantes dolores estomacales, inflamaciones, dolores, los cuales les causaban diarreas prolongadas y con sangrado seco.
Ofelia decidió ir al médico. Después de varios estudios, el doctor le dio la desagradable noticia de que tenía cáncer de colón. Una de las posibilidades, era ser sometida a una operación, por lo que aceptó. A partir de ese momento comenzaría una lucha ardua y prolongada en la vida de Ofelia, donde también se vería afectada su hija Vanesa.
Noticia devastadora y sin esperanzas
Al ser sometida a la operación, los doctores no se imaginaron que la magnitud de mi problema sería tan grave, por lo que tuvieron que extraer todo el intestino grueso. Pero todo se complicó y en el momento de la operación, una bacteria se regó por todo mi estomago y caí en un grave estado.
Los doctores le dijeron a mi familia que solo tenía 24 horas de vida, que preparan todo para mi muerte, porque iba a morir, pero no fue así. Cuando desperté me di cuenta de lo que había pasado. Mi mamá al verme me dijo que había estado leyendo un periódico del Centro de Ayuda y me comentó que llamará, ya que los doctores me habían enviado a mi casa a morirme, por que ya no había más esperanzas. Sin poner mucha atención, la obedecí y llamé, una persona me contestó y le comenté lo que estaba pasando. Aquella persona me transmitió palabras de vida y de fe y me dijo que no iba a morir, que Dios podía hacer lo imposible en mi vida.
El imposible aconteció
Comencé a perseverar en el Centro de Ayuda en mí fue naciendo también una seguridad de que Dios haría el milagro en mi vida. Médicamente se sorprendieron al ver que yo seguía viva, ya que no tenía mas esperanzas. Pero después vendría otra fase por la que la que había que luchar. Tenía que usar la bolsa de Colostomía. El doctor me había dicho que esto era permanente y que aquella bolsa la tenía que aceptar como parte diaria de mi vida. Mi hija Vanesa al ver mi estado de salud, siendo ella aún una niña, cayó en una profunda depresión, ya que ella miraba todo lo que me estaba pasando.
El estar asistiendo a los servicios de oración y fe, me di cuenta que si Dios me había dado la oportunidad de vivir, era para tener mi salud completa. A través de estar participando en los servicios de fe, escuché hablar de la Campaña de Israel y decidí sacrificar a Dios, haciendo mi petición creyendo en que Dios me daría una respuesta.
Dios me respondió, hoy gracias a Él puedo llevar una vida completamente normal, puedo comer también variedad de alimentos. Dios ha cambiado mi vida, tengo salud, no necesitó usar más la bolsa de Colostomía, mi hija Vanessa también superó o; depresión, hoy las dos tenemos una vida transformada, gracias a Dios.